Odiar sin límites


Es difícil medir con precisión la influencia del trabajo de Adrian Smith en la cultura popular de los últimos 40 años. Su prolífico trabajo desde sus inicios con Warhammer 40.000 ha contribuido poderosamente a transformar nuestro imaginario colectivo ligado a los mundos de fantasía. Ante la inminente publicación de Hate: Las Crónicas del Odio por parte de Mondo Cane Books, tenemos el inmenso privilegio de entrevistar a esta leyenda viva.


MONDO CANE BOOKS: Hola Adrian. Muchas gracias por responder a estas preguntas para el público hispanohablante. ¿Recuerdas cuándo y por qué empezaste a dibujar?

ADRIAN SMITH: ¡Hola! Probablemente me inicié cuando ya era adolescente. Al principio, como a muchos, me gustaba dibujar monigotes, aviones, tanques y ovnis. Empecé a caer en la cuenta poco a poco de que había oportunidades para los artistas cuando tuve algunos libros de arte en mis manos. El primero que tuve fue uno de Rodney Mathews. Por aquel entonces leía libros de Michael Moorcocks, así que ambas cosas se complementaban. Estas influencias me animaron a explorar más el dibujo y la pintura.

MCB: ¿Cuál fue tu primer trabajo profesional como ilustrador?

ADRIAN: Mi primer trabajo profesional fue en Games Workshop. Trabajar con ellos fue un sueño hecho realidad. Estaba trabajando en una empresa de la que ya era «fan» y además me sentaba al lado de artistas ya consagrados como Paul Bonner, John Blanche, Kev Walker y otros tantos. Fue todo un aprendizaje para mí.

MCB: ¿Qué significa para ti el cómic como medio artístico y de expresión?

ADRIAN: Me encanta hacer cómics. Es lo que más me gusta. La construcción del mundo, el diseño de personajes, el trabajo conceptual, la narración y la ilustración. Es una forma estupenda de plasmar muchas ideas en solo un puñado de páginas. Me encanta.

MCB: ¿Cuáles son tus principales influencias dentro y fuera del noveno arte?

ADRIAN: Mmm, la lista es larga y no para de crecer. El primer referente habría sido Kevin O’Neill, especialmente en sus primeras historias de ABC Warriors. Simon Bisley, Glenn Fabry y muchos otros fueron una gran influencia al principio de mi carrera. También Toppi, Juan Giménez, Olivier Ledroit, y muchos nombres que he olvidado pero cuyo trabajo vive alojado en mi cabeza.

MCB: ¿Qué importancia tienen tus primeros trabajos, War in Heaven y Broz -junto a Pat Mills, nada menos-, en el resultado de Las Crónicas del Odio? ¿Cómo has sentido la evolución?

ADRIAN: Me gusta pensar que los diferentes enfoques con los que abordé aquellos trabajos fueron los adecuados para cada proyecto. Echando la vista atrás, tengo la sensación de que todo en mis cómics ha sido una progresión natural. Estoy deseando probar nuevos enfoques y técnicas para futuros proyectos.

MCB: En un texto anónimo en Internet, leí una definición de Las Crónicas del Odio como «escapismo metido en una picadora de carne nihilista». Es un universo tremendamente despiadado y lleno de desesperanza, lo que la convierte en una obra especialmente original, porque enfrenta al lector a un relato que diluye la dicotomía entre el bien y el mal hasta hacerla añicos. ¿Cómo se configura la idea de Las Crónicas del Odio en tu cabeza hasta hacerse realidad?

ADRIAN: Me gusta. No había leído esa cita antes. Bueno, esa era mi intención. Creo que es importante darse cuenta de que en la realidad no existe un bien o un mal monolítico. Tal vez existan algunas excepciones, pero incluso en estos casos, creo que hasta personajes como Ghengis Khan habrían tenido un lado bromista. Y no puedo mirar a Papá Noel sin preguntarme cuántos niños se habrá comido ya ese día.

Las Crónicas del Odio empezó con un pequeño boceto en acuarela del «héroe» de la historia, Gusano. El dibujo estuvo en mi escritorio durante un tiempo y cada vez que veía al personaje me imaginaba situaciones cómicas en las que se veía envuelto y, por lo general, situaciones terroríficas que, por alguna razón, me parecían graciosas. Después, fue cuestión de darle forma a una historia y diseñar los demás personajes relevantes. Y la historia continúa.

MCB: ¿Qué banda sonora acompañaría mejor a la lectura de Las Crónicas del Odio?

ADRIAN: Oh, pregunta difícil. Quizá algo clásico de Krzysztof Penderecki, como su Utrenja, especialmente para las escenas solitarias de Gusano, y un poco de ‘Inquisition’ y otras bandas de metal para el resto.

MCB: ¿Qué proyectos futuros tienes entre manos?

ADRIAN: Más Crónicas del Odio. Cómics, esculturas, miniaturas, juegos, libros y la película que estoy preparando junto a un pequeño grupo de amigos. Llevamos unos cuantos años trabajando en ella, incluyendo temas de atrezo y vestuario. Cuando esté lista, buscaré financiación para rodarla.

Existen otros proyectos en ciernes. Tengo una propiedad intelectual de ciencia ficción y terror que llevo varios años desarrollando y que sigue en marcha. Por otro lado, pronto me asociaré con una empresa de miniaturas y juegos. También voy a formar equipo con una editorial que tiene como objetivo empezar a producir libros de arte de varios tipos en el futuro. Seguro que pronto podréis empezar a ver cosas.

MCB: Muchas gracias, Adrian. ¡Estamos deseando ver tus nuevos trabajos!